| Bienvenidos al Sitio Web de: |
| Santa Victoria Oeste |
| "El Valle del Silencio" |
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| Este pueblo es uno de los lugares más bellos de los valles salteños, su historia, sus paisajes y tradiciones, hacen de él un lugar encantador e inolvidable para el visitante; sin embargo uno de los más alejados de la capital salteña (Argentina) y con gran dificultad de acceso, donde a pesar de los cambios socioeconómicos y políticos se observan numerosas necesidades primordiales que aun quedan por satisfacer. |
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Para conocer la Historia de Santa Victoria Oeste podemos acceder a estos temas: |
| LA EDUCACIÓN EN SANTA VICTORIA |
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| LA EDUCACIÓN EN SANTA VICTORIA OESTE |
| Con el objeto de facilitar la tarea del lector se ha dividido a este trabajo en cinco partes bien diferenciadas, como así también se han incluido links que nos permiten volver hacia arriba y continuar con el siguiente en caso que así se lo desee. Se recomienda leerlas en ese orden. |
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Con respecto a las escuelas, se pudo encontrar importante documentación conservada en la municipalidad desde el año 1874, en la que se consta en forma evidente que en el municipio en ese año ya existían las escuelas de Santa Victoria, Santa Cruz, Pucará, Acoyte y Nazareno; por lo que se llega a entender claramente que los primeros maestros o la primera escuela tuvieron sus orígenes mucho antes, hasta se podría afirmar que cuya fundación comprende entre las primeras realizadas por Domingo Faustino Sarmiento. La que aun no se menciona es la escuela de los Toldos, lógicamente fue creada con posterioridad al igual que en los demás parajes, y a principios del siglo XX ya se encuentran asentadas en la totalidad de los rodeos. A partir de la llegada de don Eustaquio Lenes, allá por el año 1932 podemos destacar importantes datos, sobre todo con material fotográfico ya que el mismo fue uno de los primeros en llegar a nuestro pueblo con una cámara con la que pudo registrar diversos tipos de imágenes en distintos momentos, que irán a servir para la posteridad, algunas de las cuales podemos visualizar en este sitio. |
| Por lo tanto es falso afirmar que los orígenes de las escuelas del departamento habrían sido a comienzos del siglo XX, según se pudo observar en algunos escritos actuales realizado con otros intereses distintos a la educación. |
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Don Eustaquio Lenes nació el 8 de Noviembre de 1891 en la localidad de Perico del Carmen – Jujuy. Falleció el 24 de febrero de 1975 en la ciudad de Salta. Sus estudios los realizó en la ciudad de Salta y en Catamarca. Desde muy joven se dedicó a obtener conocimientos de meteorología, electricidad y aplicaciones de física y química. También estudio medicina, hidráulica, motores a explosión y fotografía. Como docente se desempeñó con eficiencia, siendo un profesional responsable y en constante actualización.
El 1 de septiembre de 1932 se hace cargo de la dirección de la Escuela Nº 85 (después de trabajar en la Escuela 41 de Hornillos) del Consejo Nacional de Educación, con asiento en el pueblo de Santa Victoria cabecera del Dpto. del mismo nombre. En este establecimiento trabaja en forma continua hasta el año 1944 en el cual se acoge a los beneficios de la jubilación.
Durante su desempeño como docente, por falta de personal, se desempeñó muchos años en doble turno. Es interesante destacar que en esos años no se pagaba bonificaciones por dobles turnos ni por ubicación o zona, lo hacia en beneficio de los niños, donde era imposible atender varios grados con muchos alumnos en forma simultánea.
En oportunidad de su estadía en el pueblo de Santa Victoria su preocupación fue la educación e instrucción de los niños, de allí que muchos de sus alumnos continuaron estudiando llegando a ser profesionales y otros a ocupar importantes cargos públicos.
También le preocupó el adelanto del pueblo, bajo su dirección técnica construyó un local con características especiales para ser utilizado como local escolar, fue el primero en contar con luz eléctrica, llevó la primera radio (cuando en la ciudad de Salta muy pocas personas contaban con este medio); su sueño, como los de Julio Verne, con el pasar de los años se cumplió: caminos carreteros, agua corriente, luz eléctrica a base de una turbina que aprovechaba el desnivel y el agua del río de Huerta, hasta que posteriormente fue reemplazada por una usina termoeléctrica.
Practicó el periodismo, estando en Santa Victoria escribió artículos en los diarios “La Nación” y “ La Prensa” de Bs. As. Con motivo de un concurso organizado por el Centro de docentes jubilados y pensionados de la Capital Federal, se presentó con un libro, de su autoría, titulado “ El noroeste argentino luminar de argentinidad ” . Obtuvo el primer premio con medalla de oro, el mismo fue entregado personalmente en la ciudad de Bs. As. el 11 de septiembre de 1971. Dicho premio, como también el recuerdo afectuoso y valorativo de su obra cumplida, por parte de los victoreños y las autoridades departamentales y provinciales, dispusieron la nominación de la ex – escuela Nº 85 de la Nación, que posteriormente fue Nº 585 y finalmente 4390, con su nombre, lo cual forma parte de una necesidad vital del hombre: EL RECONOCIMIENTO. |
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Con respecto a las imágenes de la Izquierda:
1)- Escuela Nº 4390 que lleva el nombre de "Don Eustaquio Lenes".
2)- Foto de don Eustaquio Lenes
3)- Foto tomada a don Eustaquio en el patio que pertenecía a la Escuela donde atendía a los alumnos, en la década del ´30, Hoy "La Municipalidad". Se lo observa de saco y corbata, ubicado en el centro, detrás de las alumnas. |
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También es importante mencionar que don Roberto Lenes (hijo de Eustaquio), nacido en Sta Victoria Oeste, ejerció una labor similar a la de su padre. Fue su alumno los primeros años, al terminar el ciclo se trasladó a estudiar en la Escuela Normal de Salta, donde se recibió de maestro de grado y regresó nuevamente a su lugar natal. A principios del año 1945 se hizo cargo de la dirección de la escuela Nº 84 de Acoyte, el 16 de junio del mismo año es nombrado maestro director en la Escuela Nº 261 de Pucará, donde trabajó por varios años, luego realizó perfeccionamiento constante en la ciudad de Salta y volvió a Sta Victoria como inspector de Escuelas, me contaba que en ese entonces habría realizado un recorrido aproximado de más de tres mil kilómetros a caballo, recorriendo las diferentes escuelas de la Provincia, debido a la carencia de caminos carreteros.
En una entrevista en su domicilio en la ciudad de Salta manifestó su anhelo de ver cada vez mas unido a los pobladores de Santa Victoria Oeste, ya que desde su niñez vivió en un pueblo muy pequeño donde la buena convivencia entre los pocos habitantes no se observaba, razón por la cual me expresó que durante su labor como maestro en Pucará prefería irse los fines de semana para lado de Tarija o salir a cazar venados, y visitar el pueblo en la menor cantidad de veces posible, pese haber sido nombrado director de la Escuela N° 85.
Una situación similar ocurrió con su padre: donde al llegar a nuestro pueblo compró el espacio donde actualmente se sitúa la Municipalidad y realizó la mayor parte de las construcciones con el propósito educativo hasta que la escuela se trasladó a donde hoy se conoce como “Escuela Vieja”; al jubilarse no obstante que su hijo se encontraba trabajando en la región prefirió vender el terreno a un precio bajísimo, logrando de esta manera que ninguno de su familia se quedase a vivir en la zona. Según don Roberto esto fue sinónimo del retraso y que a esto se debe que el pueblo no haya progresado mucho. Este es un aspecto muy importante a tener en cuenta, si observamos la actualidad y miramos hacia atrás veremos que la situación social aún no parece haber cambiado. Por lo tanto comparto ese anhelo.
Murió de cáncer el 27 de Noviembre de 2007. Como de costumbre solía ir a visitarlo aproximadamente en el segundo mes de cada año aprovechando el viaje a la ciudad de Salta y hablar con él del pasado de Santa Victoria, mientras recordaba su niñez, a sus compañeros, sus largas cabalgatas hacia Tarija y los parajes, las fiestas, el estilo de vida de la gente, entre otros aspectos importantes, sobre todo de los conocimientos históricos que adquirió sobre la región, la verdad que las horas fueron bastante largas. Pero esta vez cuando me presenté a buscarlo con un pequeño obsequio tuve que recibir aquella impactante noticia al saber que cada vez se tornará más difícil la búsqueda de datos para el próximo trabajo propuesto.
A continuación se muestra algunas fotografías que pertenecen a don Roberto Lenes en diferentes etapas de su vida. En primer lugar vemos la que le tomó su padre cuando en el municipio recién se había implementado el sistema del Enrolamiento, allá por la década del ‘40. Estas son palabras textuales de don Lenes al mostrarme la foto: “ Entonces el encargado del Registro Civil era Candelario Ovando, cuando alguien llegaba diciendo: ¿don Candelario me puede firmar el documento...?, haber traiga – le decía con voz seria, ahí no mas agarraba un marcador y hacía un garabato lleno el documento y …– ahí tiene, le entregaba ”, me expresó riendo. |
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En la segunda foto aparece en el año 1965, cuando llegó a Santa Victoria ejerciendo la labor de Inspector, al lado del entonces intendente del municipio el Sr. Julio Aparicio, en la camioneta del Ministerio de Educación.
Por ultimo, una foto tomada en su domicilio a principios de Febrero del año 2006. |
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El 3 de mayo de 1987 empieza una nueva etapa en la Educación de los jóvenes de Santa Victoria Oeste, con los primeros pasos del Colegio Secundario. El 12 de junio de aquel año, por decreto gubernamental Nº 721/87, fue el día fundacional, se inauguraba oficialmente el Colegio Secundario Nº 65, donde participaron autoridades gubernativas provinciales, departamentales, educacionales y eclesiásticas.
Desde sus orígenes, con aproximadamente 70 alumnos, funcionaba en horario vespertino en la escuela de frontera Nº 585 cuyo nombre actual lleva como “Don Eustaquio Lenes”. Posteriormente en el año 1993 la municipalidad cedió préstamo de sus instalaciones, logrando de esta manera trabajar en un horario mas adecuado para las actividades educativas.
En el año 1988 se unieron a este plantel los alumnos victoreños que se encontraban estudiando en La Caldera. De un total de 75 alumnos del Dpto. Santa Victoria, 40 pertenecían a nuestro municipio.
Algunos de los primeros profesores que dejaron lo mejor de su paciencia en bien de los jóvenes, por aquel entonces, fueron: Eduardo Robador, Esteban Pastrana, Osvaldo Solís, Gabriela García, Francisco Sánchez, Alicia Soria, Julio Pojasi, Daniel Céspedes, Marcelo Zapana, entre otros.
El albergue estudiantil contaba con alrededor de 60 jóvenes proveniente de los rodeos y funcionaba en un edificio prestado por la parroquia de nuestro pueblo. |
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La educación en los 10 primeros años de la vida institucional de nuestro colegio fue muy difícil, cuya razón principal se debía a que no contábamos con un edificio propio con infraestructura adecuada para las necesidades pedagógicas de una educación integral. Es así que los pobladores manifestaron constantemente su petición a las autoridades gubernamentales por un edificio y una mejor calidad educativa, lográndose de esta manera que en el año 1998 se inicie la construcción del nuevo establecimiento educativo propio, con su infraestructura adecuada para poder lograr una mejor educación, donde finalmente quedó inaugurado el 16 de octubre de 1999 con la presencia de las autoridades provinciales, departamentales y locales.
Foto: Ampuero Teodoro (Abanderado), Yugra Ernesto y Alarcón Reynaldo (Escoltas), año 1996. |
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RESULTADOS OBTENIDOS POR LA UNIDAD EDUCATIVA |
En los últimos años se pudo ver notablemente los frutos logrados por la preparación brindada por esta institución. Donde gran parte de los egresados ya terminaron sus estudios terciarios o universitarios y algunos regresaron a su pueblo ejerciendo diversas profesiones, entre las cuales se puede mencionar: enfermeros profesionales, profesores y maestros, mientras que otros continúan sus estudios en distintas entidades y perfeccionándose en otras ramas, como analista de sistema, gastronomía, antropología, entre otras capacitaciones.
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| Seguidamente se mencionan profesiones de algunos de los ex-alumnos del colegio, resaltando que también hay otros que lograron su capacitación y se encuentran trabajando en lugares lejanos. |
MIEMBROS DE GENDARMERÍA |
Camino Oscar, Fortunato Jorge, Arias Diego, Campero Juan, Quiroga Carlos, Condori Higinio, Condori Raul, Ortiz Miguel, Cabana Mario, Saiquita Sergio, Saiquita Abel, Saiquita Jaquelina, Subelza Julio, Yugra Franco, Cabana Milton, Cardozo Camilo, Martínez Enzo, Cardozo Ramón, Aucapiña Zulma, Corregidor Maximiliano, Martínez Pastor, Martines Víctor, Ríos Gustavo, Campero Wilson, Martinez Carmelo, otros |
MAESTROS |
Cástulo Yanque, Mamaní Guido, Campero Felipe, Chauque Graciela, Carrazana Ramón, Gaspar Martina, Flores Rene, Alarcón Rosalino, Salas Mónica, Garnica Maria, Espinosa Yolanda, Cussi Carlos, Ampuero Carlos, Garnica Lidia, Bautista Catalino, Espinoza Yolanda, Ampuero Carlos, otros. |
ENFERMEROS PROFESIONALES |
Ampuero Ángel, Vargas Otilde, Garnica Jorge, Quiroga David, Martínez Deborah, Arias Reina, Farfán Ramiro, otros |
OTRAS PROFESIONES |
Origuela Lucas (Licenciado en Historia), Alarcón Reinaldo (Licenciado en Ciencias Biológicas), Ampuero Julián ( Técnico Superior en Comercio Exterior), Ángelo Ariel (Analista de Sistemas), Origuela Elvio (Técnico Instrumentista), otros. |
MIEMBROS DE LA ARMADA |
Ampuero Teodoro, Ampuero Sebastián, Tejerina Walter, Saiquita Nilo, Cruz Sinforiano, otros.
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| También últimamente se pudo observar un importante número de personal que pudo ingresar como miembro de la policía al no haber tenido la posibilidad de optar por estudiar una carrera profesional similar o igual a las mencionadas y haber comprendido que ese oficio resulta ser el camino más corto y fácil para lograr conseguir un trabajo, al igual que ocurre en el resto del país. De esta manera el ingreso a esta entidad es considerado como una alternativa laboral. |
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Actualmente el colegio 5066 cuenta con alrededor de 420 alumnos, que provienen desde los distintos rodeos de nuestro municipio.
Estos son algunos de los alumnos que egresaron recientemenete de la Unidad Educativa. |
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Flores Andrés, Gaspar Fabián, Arraya Claudia, Carrazana Jorge, Lázaro Luís Miguel, Perez Miriam, Cabana Ricardo y Castillo Javier.
Ortiz Miriam, Alcoba Rita, Calizaya Blanca, Jurado Laura, Tejerina Vilma, Quiroga Claudia y Espinoza Adriana. |
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Vargas Violeta, Cruz Yanina, Arias Fernanda, Chire Norma, Peloc Jessica, Cabana Libia, Martínez Fabian, Martínez Carlos.
Aucapiña Susana, Cata Sonia, Martinez Wilfredo, Campero Sergio, Cruz Analía y Alcoba Neri. |
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| Gutierrez Nélida, Martinez Lidia, Cruz Alicia, Gutierrez María, Castillo Johana, Origüela Hilda, Peloc Lourdes, Vargas Alicia, Quiroga Magalí, Subelza Daniel, Tolaba Nicolas, Aucapiña Cristian, Vargas Tito y Castillo Alcides. |
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| Guanco Roberto, Aleaga Nancy, Correa Gustavo, Cabana Cristian, Martinez Ricardo, Quispe Sergio, Castillo Cesar, Aucapiña Soledad, Ramos Laura, Peloc Maria, Gaspar Luisa , Churquina Raúl, Espinosa René, Rodríguez Sandra, Cruz Nilda, Tintilay Tito, Alcoba Pablo y Castillo Leandro. |
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Ochoa Soledad, Torres Ángela, Cruz Angelica, Origuela Vilma, Flores Pedro, Calizaya Rita, Peloc Cesar, Peloc Ariel, Tolaba Alicia, Vargas Victoria, Cata Leandro, Lázaro Vanesa, Copa Norma, Garzón Marcelo, Lázaro Miguel, Vargas Alexis, Lara Sergio, Jurado Miriam, Cruz Olga y Camino Mirta. |
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| Ochoa Luis Miguel, Saiquita Liliana, Cruz Norma, Subelza Nelson, Cruz Guido, Estrada Pablo, Quiroga Cristian, Castillo Juan, Lázaro Dina, Martinez Judith, Luna Juan, Saiquita Gloria y Bautista Ramón. |
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| Estos son algunos de los docentes y preceptores del Colegio Secundario N° 5066 que trabajan actualmente por el bien de los jóvenes de Santa Victoria Oeste: GUTIERREZ GLADYS, TOCONÁS MARTINA martinaychiri@yahoo.com.ar, PELOC RENÉ, CATA ARIEL, HURTADO CARLOS carloshurtado005@hotmail.com y AMPUERO JULIÁN. |
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IVARISTO TOLABA
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| Entre los aspectos negativos que presenta la institución últimamente son las notables irregularidades en las funciones administrativas del SECRETARIO (foto), sobre todo a partir del traslado del director titular a fines del 2004. Como ser muchos padres reclaman que sus hijos egresaron hace más de dos periodos y hasta el momento no recibieron el certificado del tercer año y se ven afectados en distintas situaciones, por lo que piden el cambio inmediato del personal. Esta es una de las razones por la que gran cantidad de padres solicitaron el pase hacia otros colegios. |
Otra de las faltas observadas muy frecuentemente es el mal desempeño en las tareas, como incumplimiento en sus horarios, designaciones de profesores no realizadas correctamente, etc. Tal es el caso particular donde al trasladarse un docente a principios del periodo 2008 y quedar vacantes las horas se realiza el ofrecimiento al profesor que se encontraba primero en el cuadro de puntajes y procedió a la designación sin término, pero al no realizar el procedimiento correcto las horas fueron dadas de baja el 28 de febrero del 2009 y por lo tanto al haber sido designado sin término los servicios fueron prestados normalmente sin cese en ningún momento. Por su parte las autoridades del Ministerio de Educación manifestaron que hasta hoy en día nadie se hizo presente a pesar de ser tantos los temas que se encuentran pendientes.
Dichas irregularidades son cometidas con el propósito de damnificar a los profesores con quienes esta persona tiene algún tipo de diferencia o bien para que éstos se vean afectados desfavorablemente en cualquier situación, como ser citarlos en mesas de exámenes que no corresponden y en forma desigual, tal como pasó a fines del periodo 2009 donde algunos profesores figuraban en seis exámenes mientras que otros en solo dos. Por tal razón algunos sostienen que dichos actos son cometidos intencionalmente, para otros en cambio se debe a la ineficiencia o falta de capacitación. Como así también las solicitudes por licencias o certificados médicos son extraviados o presentados fuera de términos con el fin de provocar descuentos en los haberes.
Estas y otras novedades más serán ampliadas y dadas a conocer periódicamente por este y otros medios. |
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Ya que me estoy refiriendo a la Educación, a los esfuerzos y sobre todo a los frutos obtenidos por los grandes sacrificios que en muchas ocasiones debemos afrontar, doy a conocer una historia muy conmovedora escrita por el docente FERMÍN VARGAS (profesional muy culto, capacitado y a pesar de todo bien humilde, siempre apostando a la Educación), la cual nos sirve como un verdadero ejemplo para hacer frente a la adversidad que la vida nos presenta y de esta manera poder lograr las metas que queremos alcanzar. La misma lleva como título: |
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UNA HISTORIA DE SACRIFICIOS, ESFUERZOS Y ÉXITOS
La difusión de este artículo responde a la necesidad de dar a conocer experiencias positivas que ayuden a afianzar las convicciones de los habitantes, de nuestras comunidades, respecto de los valores de la educación, el esfuerzo, la solidaridad, el trabajo
“… en aquel lugar llamado Corral Blanco, vivía una joven pareja: don Alejandro y doña Florencia, él era zafrero y ella, … bueno, cuidadora de ovejas. En medio de las dificultades que presentaba la vida empezaba a conformarse el nuevo grupo familiar. Así llegaron Guillermo, Fermín, y todos los demás, en total 6 hijos. Las necesidades eran extremas, faltaba de todo en la casa. Lo poco que ganaba el padre en el ingenio San Martín del Tabacal, no alcanzaba y doña Florencia (ya cuando en mayo, todos los maridos se iban a la zafra) se quedaba sola con sus 6 hijos y vérselas con las dificultades y solucionarlas. Sin más recursos que sus pocas ovejas, echaba mano a su imaginación y así ella preparaba la comida para sus hijos: el infaltable mote (que era la base de todos los días y el alimento principal) la sopa de harina o de maíz “chancao” con chalona, el “calapi”, el “sanco”, el guiso de “achacanas” y muy de vez en cuando un guiso de fideos o arroz (que eran algunos lujos). La papa se podía cultivar en los terrenos empobrecidos de la Puna y castigados por las heladas. La carne era provista por los animales que ella criaba (ovejas y llamas). La ropa … bueno al tener la lana de las ovejas, doña Florencia producía los hilos necesarios para tejer los pantalones de picote, chulos, carpachos, ponchitos, mantitas, polleritas, etc, suficientes para abrigar a sus hijos…
…en el corazón de doña Florencia persistía una idea: “la vida así no era posible ¿por qué tanto sufrimiento y abandono? ¿Acaso había otra forma de mejorar la vida? ¿Cuál, dónde, cómo? Allá, en medio de las montañas, alejada de la realidad, donde sólo tenía la compañía de sus inseparables ovejas, la vigilancia de los cóndores, vicuñas y pumas…cada día deseaba con más fuerza poder cambiar ese destino. Pero parecía imposible.
El maestro de ese lugar le había dicho estudiando” era posible lograr una mejor calidad de vida, para que las personas no sufran tanto, para que conozcan otras realidades.
Estas palabras le abrieron una esperanza y acrecentaron su fe. Entonces se propuso aquella meta, sola y en su corazón: “VOY A HACER ESTUDIAR A MIS HIJOS”.
Trabajó incansablemente día tras día, año tras año, hablando con sus hijos, inculcándoles responsabilidades y principios, haciendo que tomen conciencia de que el estudio era bueno para ellos mismos. Los recursos de que disponían eran mínimos, apenas la lana de las ovejas para vender y unos cuantos abiertos de carne…y nada más. Había que ir hasta La Quiaca, donde todo era desconocido y difícil, pero había que hacerlo porque únicamente allí había un colegio secundario y terciario.
Poco a poco su proyecto fue tomando forma. Empezó a ver cómo sus hijos iban logrando sus primeros objetivos en la secundaria y a pesar de las múltiples dificultades: vivir 4 estudiantes en una pieza de 3x4 m. y que ellos tuvieran que trabajar en cualquier oficio para poder conseguir el sustento de cada día (de mozo, ayudante de albañil, acarreando arena y piedras, de servicios domésticos, de reparto en los negocios, etc).
Y finalmente 1 logró recibirse de maestro de grado y de allí todos demás también quisieron lograr su propósito. Ya era más sencillo, pues el primero ayudó al segundo y éste al tercero y así sucesivamente.
Hoy en día doña Florencia tiene 4 hijos maestros, 1 contador público nacional y 2 estudiantes terciarios. Su situación familiar mejoró mucho en ese aspecto. Ella ve que su objetivo ya está casi cumplido (sólo espera que los dos últimos también se reciban). Dejó el lugar de Corral Blanco y se fue a vivir a La Quiaca. Su corazón está tranquilo y en paz… y en algunas tardes mira los cerros y los campos por donde solía andar hace tiempo atrás se sobresalta y sonríe, mientras que por sus mejillas ruedan unas lágrimas de agradecimiento y felicidad…”
Con esta historia se quiere llegar a todas aquellas personas que piensan que educarse y utilizar la educación como un medio para el desarrollo y crecimiento personal es algo imposible para la gente de esta zona y especialmente para aquellos chicos que viven perdidos entre los cerros y no tienen casi contacto con el mundo que los rodea. No es así, sólo se necesita creer que algo es posible para hacerlo realidad.
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| El mismo también nos hace otras narraciones similares con estos escritos que llevan como título principal: "HISTORIA DE UN COLLA", donde nos cuenta experiencias vividas durante su niñez, las cuales las expresa de una manera muy real, siempre respetando las expresiones, el vocabulario, las ideas que nos dejaron los abuelos y otras características. De igual forma, personalmente también he podido observar esas situaciones referidas en el texto, en ésta región. Estas son las narraciones: 1)- LA LEYENDA DE CORRAL BLANCO; 2)- EL BURRO PARDO; 3)- EL ABUELO SANTOS |
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LA LEYENDA DE CORRAL BLANCO
Corral Blanco” es una acepción que denota una idea: un corral que es de color blanco. Esta idea no es del todo literal, es decir no se trata de un corral hecho por la mano del hombre y, lo blanco puede relacionarse al polvo de ese color que levanta permanentemente el viento sea del campo o del cerro, o, a una gran ciénega llena de “Chillaguas” que existió hace mucho tiempo atrás. Para una mejor ilustración, creo que es mejor referir la leyenda del pago de Corral Blanco referida por la abuela Joaquina Cruz:
“...eran tiempos en que llovía mucho, eran frecuentes las crecientes de los ríos en todas las quebraditas, en cada huequito. Las lluvias habían favorecido el crecimiento y desarrollo de plantas muy singulares, por ejemplo la “Okhe Tola” que a diferencia de la tola, es más fuerte, con troncos más gruesos, hojas más anchas y de hasta 3 m. de altura. Sólo se encuentran en este lugar. También se había formado una gran ciénega cubierto de un exuberante pajonal de chillaguas, alcanzando un a superficie de unas 100 ha. aprox. lo que representaba la mitad del espacio del corral (calificado así en razón de la conformación orográfica de unos filos que dan esa apariencia). El color amarillo blanquecino, a lo lejos, daba la impresión de un gigantesco corral blanco.
En aquellas épocas eran pocas las personas que vivían en este lugar (al igual que hoy). Don Fidel Vargas era el dueño de casi la totalidad de este hermoso ciénego. No hay registros ni documentos que avalen dicha aseveración, sólo la referencia oral de la abuela Joaquina Cruz (perteneciente a esta familia). Este señor, favorecido por el pasto de la ciénega, logró criar un gran rebaño de ovejas. Cuentan que esta gran majada estaba dividida en tres partes: la de machos y capones, la de las ovejas “orras” y la de las ovejas con crías. Tan grande era el rebaño que se necesitaba un gran corral para rodearlas y dicen que cuando la tropa salía se extendía a lo largo de dos km.
Allí, estaba don Fidel, amo y señor del pajonal, poseedor de una gran riqueza y de una gran avaricia. Tan avaro y miserable era que ni siquiera se vestía bien. Ni él, ni su esposa, ni hijos. Andaba andrajoso, harapiento y rotoso que daba la apariencia de un hombre muy pobre, de un indigente. Raras veces compraba mercaderías, pues le bastaban el charqui y la chalona que elaboraba con la carne de sus ovejas. Conseguía con el cambio, el maíz y la papa necesaria para su alimentación y la de su familia.
El dinero, monedas y quintos que recibía por al venta de sus bienes los guardaba celosamente en un virque que se hallaba depositado en una de las esquinas de la casa. Era egoísta y de corazón duro. No ayudaba a sus vecinos ni a persona alguna. Maltrataba a su propia familia, explotándolos como si fueran esclavos. Su ego y maldad no parecían tener límite.
Cuentan que estas actitudes de Don Fidel, provocaron la ira de Tata Dios. Un día, negras nubes cubrieron lentamente todo el cielo. Los animales se sintieron incómodos y trataron de huir, mas el gentecito creyó que era otra bendición de lluvia para sus campos. Comenzaron a caer las primeras gotas, grandes, pesadas y lentas. La lluvia continuó por varios días y noches ininterrumpidos. Los cerros se cargaron y hartaron de agua y los finos hilos de plata engrosaron su caudal prontamente. Estos al unirse con otros originaron ríos más caudalosos y así hasta formar descomunales y verdaderos aludes de barro y piedras que bajaron violentamente por las laderas de los filos y cerros. Cuando llegaron a la ciénega lo atravesaron cual dagas gigantes provocándole hondas y mortales heridas. Al cabo de unas pocas horas, se formaron profundas zanjas que sentenciaron la muerte lenta del hermoso pajonal... Luego de que cesara la lluvia, las profundas heridas quedaron visibles. Paulatinamente el ciénego se fue desagotando, se fue “chumando” y finalmente se secó.
Las ovejas de Don Fidel, enflaquecieron, se enfermaron y empezaron a morir y, él quedó sumido en la pobreza.
Por esos tiempos andaban los “Varelas” (matones enviados por los terratenientes para atemorizar a la gente y así obligarlos a trabajar para ellos) y cuando él oyó que venían, alcanzó a sacar una bolsa con quintos y monedas de su virque y pudo enterrarla en un campito como a 200 m. de su casa, para luego huir despavorido a las alturas del cerro Azul Khasa.
Desde allí contempló como los varelas se llevaban todo lo que le quedaba. Allí en medio del frío y la soledad recién recapacitó y se arrepintió; pero ya era tarde...
Luego de que los varelas se fueron, regresó para buscar la bolsa de quintos de plata, jamás la halló. Hoy, algunos viajeros suelen ver en horas especiales una columna de fuego ardiente que asciende y desciende rápidamente en ese lugarcito... Nadie sabe lo que es...”
El paisaje actual de este lugar muestra dos profundas quebradas que atraviesan el campo “tactial” (llamado así porque está compuesto por terrones de cenizas y tierra, los restos de aquel ciénego). Sobre este campo se criaron enormes tolas alimentadas por el rico suelo. Sin embargo este suelo está sufriendo una rápida erosión causada por el viento, el agua y la mano del hombre...y quien sabe, dentro de unos años, también este bello tolar desaparecerá ya por factores de la Naturaleza o por la acción brutal e inconsciente del mismo runa .-
(Koriguayra)
EL BURRO PARDO
Nació de una madre del mismo color pardo. Desde pequeño se distinguió por su gracia, su habilidad física, el color de su pelaje y su afinidad hacia las personas. Como a todo “toche”a medida que se va transformando en un “maltón” se le somete a un proceso de amansamiento que consiste en ponerle la primera carga sobre el lomo (por lo general un pan de sal). Algunos se adaptan mas rápidamente, son más dóciles; otros, en cambio son más bellacos y rebeldes y no se amansan fácilmente.
El “Burro Pardo” se amansó sin mayores resistencias, y prontamente empezó a desandar los caminos que llevaban a los más distantes parajes de los valles; Rodeo Colorado, San Isidro, Nazareno, Poscaya, Cuesta Azul, el monte... ¡Cuántos viajes! ¡De día y de noche, con frío y con calor, por altas montañas, por hondas quebradas, sobre terrenos pedregosos y también sobre suaves pastizales del monte andaba mi Burro Pardo!
Por su fuerte contextura física era el elegido para llevar las mejores cargas (de hasta 50 kg,). De tanto viajar hasta se hizo conocedor de los lugares y los caminos, de las casas, de los “rialeros” (lugares en donde se pernoctaba en las noches). Conocía muy bien los pastos que a morder, eso fue desde aquel día en que había abusado del “rumerillo” allá en las faldas de Kelloticar. Esa vez lo encontramos en la mañanita algo mareado, como si estuviera en estado de ebriedad, como si hubiera tenido una farra durante la noche y tal vez excederse de copas. Bueno, pero allí estaba presente y dispuesto a cumplir con su trabajo. Así fue, muy penosamente llevaba su carga y, a medida que iba caminando quebrada arriba por la del Querosillar, al transpirar su cuerpo y tomar agua, se le iba pasando el efecto del... del “rumerillo”. Desde esa experiencia tuvo mucho cuidad con lo que se llevaba a la boca.
Era nuestro preferido para llevarlo al monte, por supuesto que junto a otros cargueros que formaban su barra de amigos (el Mueyno, El Negro, El Viscachillo, El Zambo, El Guapito, entre otros). Había aprendido de sus mayores la delicada e importante función de ser el “huellero”, osea el guía. Así con mucho entusiasmo caminaba siempre adelante con las orejas bien atentas e inclinadas hacia delante y, con mucha habilidad de rato en rato pegaba un mordisco a una paja, pastito o una “canguia” , éstas eran sus preferidas por que eran un sabroso, crocante y nutritivo bocado.
Cierta vez, llegábamos al monte a eso de las 5 de la tarde y encontramos el ganado reunido “saliando” al lado de la estancia de unos tíos y por allí pasaba el comino para llegar a nuestro “puesto”. De pronto unos pícaros bueyes vieron a los ya cansados cargueros y atraídos por la gracia que mostraban, con muecas juguetonas intentaban astearles el trasero y así los perseguían. Los pobres corrieron a “romper las piernas” hasta meterse en el patio del puestito (único lugar donde podían salvarse. ¡Del cansancio, ni se acordaron! ¡Je, je, je!
El tiempo compartido y el acercamiento con este animalito, todo un personaje en nuestra familia, generó sentimientos de amistas y cariño muy fuertes en forma recíproca Siempre solíamos abrazarlo por el cuello, agarrarle las orejas, acariciarle el lomo, chocar los hocicos y hasta lo montábamos, él disfrutaba aquellos gestos de cariño. Luego, le dábamos la recompensa: un poco de cebada, mazorcas de maíz, cascaritas de naranjas, algunos caramelos, sal...
Tan acostumbrado estaba con nosotros que siempre solía regresar a la casa y con total confianza entraba nomás a pedir algún regalo. La fidelidad de este animalito hacia sus dueños era tal que resultaba sorprendente si lo comparamos con los comportamientos humanos. Recuerdo que ya viejo, un día se apareció por casa... ¡Cómo habías envejecido , Pardo! Ya no presentaba aquello rostro alegre y feliz, ni tenía esa actitud emprendedora y vigorosa. Ahora su cuerpo estaba débil, estaba lanudo, todavía no había cambiado de pelo, los huesos de su cuerpo se marcaban visiblemente. Aquellos ojos negros estaban cargados de una pena y un cansancio... ¿Hermano, qué te pasó? ¿Por qué estás así? Me acerqué hacia él, lo contemplé muy sensibilizado y acaricié su rostro. Los huesos de su quijada mostraban salientes. Su respiración era difícil, entrecortada. El paso del tiempo y los esfuerzos de su vida habían cobrado su terrible precio. ¡Estabas viejo y arruinado!... Un silencio interminable como el dolor de mi corazón nos había envuelto a los dos... “adiós, chau, me decían sus ojos”... y no pude evitarlo... era su despedida. Lloré en silencio, no quería aceptar ese destino inescrutable, no quería... Pero incluso allí, en ese momento tan difícil y amargo, me mostró una vez más su sabiduría: acercó su hocico y rozó mi cabeza y con un suspiro profundo me hizo una suave caricia. Luego se marchó lentamente por entre los tolares, confundiéndose con el color de la tierra, también parda, para siempre... ¡Gracias hermano por compartir la vida, ya nos encontraremos allá!
EL ABUELO SANTOS: UNA LECCIÓN DE VIDA
-¡Pero cómo vas a conchabar a ese irresponsable! ¡Ahora dónde estarán las vacas! – decía mi madre.
-Bueno, ya iremos a campearlas... – respondía mi padre.
Ellos habían ocupado a un runa del pago, al “Pancho Jiménez” para llevar el ganado, en el mes de abril, desde Corral Blanco hasta el monte. Eran los primeros años que las sacábamos, así que ellas no conocían muy bien el camino.
El peón a cargo las había llevado hasta Poscaya y allí se había puesto a “tomar” olvidándose de las vacas.
En una parte del camino, éste se bifurca en dos y allí las vacas se desorientaron y tomaron el camino equivocado. Se fueron monte adentro por los parajes de Baritú. Habían pasado allí todo el invierno y por su falta de adaptación al lugar se hallaban muy flacas.
Cuando mi viejo regresó del ingenio en diciembre armamos viaje y nos fuimos a campearlas. Yo tenía por ese entonces unos 12 años. Llevamos suficientes provisiones para la misión. Al llegar al monte no pudimos obtener ni un dato ni una referencia acerca del paradero de ellas. Nadie las había visto, era como si la tierra se las hubiese tragado. Las buscamos por todos los parajes que ellas solían recorrer. Anduvimos por filos y faldas, pasamos por montes, cruzamos hondas quebradas, escalamos gigantescos cerros, llegamos a ver todas las tropas de ganados, preguntado a toda persona que encontrábamos; pero nada.
Mi padre había hablado con el abuelo Santos, muy conocedor del monte y hábil vaquero. Entonces sospecharon que tal vez se podrían haber ido para ese lado, para Baritú.
Una mañana partimos los tres, cargando todas las provisiones que podíamos en el khepi. Y así nos metimos por los espesos montes descubriendo los caminos y abriéndose paso por lugares desconocidos. Caminamos tres días y recién llegamos a ese lugar. Un paisaje muy extraño, cerros gigantes con faldas pobladas de ganado vacuno. Las vacas eran grandes, algo flacas, con astas muy desarrolladas. Extraño lugar. Se respiraba una tensa calma, el aire parecía que en cualquier momento entraba en un corto circuito. Hasta las persona eran diferentes (las únicas que encontramos). Una señora con su tono de habla decididamente diferente. Según el abuelo Santos eran los “khotos”en razón de la pronunciación de la “j” algo similar a los tarijeños. También solía decir que tenían una especie de bocio en la garganta. La tensa calma se interrumpió repentinamente cuando un enorme puma salió a los grandes saltos de entre los pajonales, muy cerca de nosotros... ¡Esto era cosa seria!
Entonces el abuelo y mi viejo tomaron con seriedad el asunto y allí nomás realizaron una evaluación de la misión hasta ese momento:
- Había noticias de las vacas, las probabilidades de que se hallasen por esos lugares, eran alentadoras.
- El lugar era muy peligroso, de seguro habían fieras como los pumas , tigres y otros.
- Los víveres se habían agotado, para el día siguiente no quedaba nada.
- Tendríamos que regresar lo más pronto posible; pero ... ¿Por dónde?: desandar el camino de ida, ¡No! Eran como 3 días y no estábamos en condiciones.
- El único camino posible: atravesar una selva casi impenetrable y enderezar el camino. Demoraríamos un día y medio. Y así se hizo.
Esa noche llegamos al río que tenía anchas playas. Prendimos una gran fogata para ahuyentar a las fieras y allí pernoctamos. A la mañana siguiente, nos aprestamos a sobrellevar el día crucial. No teníamos nada para comer y ya estábamos debilitados por el hambre y el cansancio. Recuerdo que mi padre dividió los caminos. A mí me tocó con el abuelo. Caminamos como hasta las 11 de la mañana subiendo por una quebrada y nos dimos cuenta que no llegaríamos lejos. Estábamos muy débiles. En ese preciso instante el abuelo divisó un puestito y la mirada se le iluminó. Rápidamente se puso de pie y apuntó al ranchito. Su mente ágil como sus ojos ya había pensado en algo seguramente.
Al llegar vimos un pedazo de sal en el saliadero de las vacas. Entramos al puesto, yo no vi nada, nada que se pudiera comer, nada habían dejado. Pero el abuelo si que había visto y allí nomás agarró una olla grande, la llenamos con agua y la pusimos a la fogata que habíamos prendido. Unos huesos pelados que estaban tirados en los rincones fueron muy apropiados para darle sustancia a la sopa que íbamos a hacer. En una cesta vieja mezclado con muchas cosas había un poco de maíz borbojeado. En poco tiempo, el abuelo lo molió y lo echó a la olla. Agregó pedazos de sal y la sopa se cocinó a borbotones. Mientras tanto, en un tiesto viejo tostó un poco de maíz y lo “pekhamos”, ya teníamos un poco de harina cocida.
¡Velay po! Me quedé sorprendido, de casi nada el abuelo era capaz de alimentar a varias personas. Esto si que es practicidad, sentido común, experiencia, sabiduría. Me enseñó que jamás podemos morirnos de hambre si usamos la inteligencia. Gracias abuelo Santos.-
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| Un victoreño en España y en París |
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Por último quiero dar a conocer otro logro obtenido por los grandes sacrificios y esfuerzos realizados por el ex-alumno del Colegio 5066, proveniente de una humilde familia cuyos padres son: Manuel Ampuero, nativo del Paraje la Huerta, agricultor, zafrero y desocupado; y de doña Catalina Campero nacida en el Paraje de Santa Cruz, quien quedó huérfana antes de cumplir los ocho años de edad, pasó sus años dedicada a la única labor diaria consistente en el cuidado del ganado ovino y vacuno, considerados como principales recursos en la economía del hogar, y la ardua tarea de cumplir con los quehaceres de Ama de Casa.
Es ese el lugar donde nace Ángel y la mayoría de los hermanos, quienes hoy trabajan como empleados en diferentes reparticiones estatales. Al terminar sus estudios primarios se traslada, después de trabajar algunos años, a continuar el nivel secundario hasta finalizar en el año ´99; pasó varios períodos ejerciendo diversos oficios en distintas fuentes laborales hasta que finalmente con la ayuda de sus padres y del resto de sus hermanos, en poco o en gran medida según lo expresó, pudo obtener el título de Enfermero Profesional junto con otros ex-compañeros del nivel medio quienes se recibieron de igual manera. Donde cada centavo era aprovechado de la forma más beneficiosa posible.
Una vez graduado, ya todo pareció tornarse más fácil. Comenzó trabajando contratado por determinado tiempo en diferentes clínicas, hasta que tuvo la posibilidad de prestar sus servicios provisoriamente en el Hospital Nuevo del Milagro (ciudad de Salta). Allí no deja de demostrar su competencia tanto técnico-profesional y humana, como siempre solía hacerlo en todos lados, es por eso que antes de cumplirse el tiempo por el cual estaba previsto resultó seleccionado junto a dos compañeras doctoras, entre todo el personal, para realizar un viaje al exterior con el objeto de lograr una capacitación más significativa para así desempeñarse mejor en su ámbito de trabajo y como consecuencia pudo alcanzar la designación definitiva en esa Entidad, donde actualmente se lo puede ubicar o bien a través del e-mail: angelampuero22@hotmail.com |
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