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Santa Victoria Oeste
"El Valle del Silencio"
Este pueblo es uno de los lugares más bellos de los valles salteños, su historia, sus paisajes y tradiciones, hacen de él un lugar encantador e inolvidable para el visitante; sin embargo uno de los más alejados de la capital salteña (Argentina) y con gran dificultad de acceso, donde a pesar de los cambios socioeconómicos y políticos se observan numerosas necesidades primordiales que aun quedan por satisfacer.
HISTORIA

Para conocer la Historia de Santa Victoria Oeste podemos acceder a estos temas:

ASPECTOS IMPORTANTES DEL PASADO FORMA Y ESTILO DE VIDA DE LOS POBLADORES
FORMA Y ESTILO DE VIDA DE LOS ANTIGUOS POBLADORES DE SANTA VICTORIA OESTE

Con respecto a la forma de vida de los habitantes haré una descripción sintética basándome en un trabajo realizado en el año 1959 por una comisión investigadora proveniente de la capital salteña, pertenecientes a la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas, cuyos integrantes fueron: Prof. ALEJANDRO GAUFFIN, Agron. RICARDO J. O´SHEE, Agron. FLORINDO AYALA, Agrón, ARMANDO B. LUNA, Sra. BLANCA NELLY FERNÁNDEZ DE PAGANO, Srta. FANNY LOLA PERREYRA ROZAS y FRANCISCO ADOLFO CABRAL. Lo expresado en dicho trabajo coincide exactamente con lo aportado por nuestros ancestros, a diferencia de otros trabajos leídos, que solo buscan una explicación de tipo comercial. Como nativo y conocedor de la zona expreso mi valoración total de ésa fuente. 
Cabe destacar que, con lo expresado, no debe entenderse que me refiero solo al sitio en cuestión, ya que determinadas características se puede observar en regiones similares, Ej. Noroeste Argentino.

Para no hacerlo tan dificultoso al leer este trabajo lo dividiremos en dos partes:

PRIMERA PARTE
SEGUNDA PARTE

Cultivos
. La agricultura en nuestra región estaba dotada de la papa y el maíz, como principales cultivos, donde los habitantes labraban la tierra sin tener nociones técnicas suficientes para tal fin, también cultivaban el trigo, la cebada, avena, zapallos, habas, porotos, la oca  y los durazneros; pero con escaso conocimiento en la materia y en pequeñas cantidades.

Aspecto Sanitario : Las estadísticas demográficas nos muestran una realidad muy dolorosa señalándose un alto índice de la mortalidad infantil; sin embargo los pobladores presentaban fuerte resistencia a las condiciones de vida demostrando tenacidad en su trabajo y fortaleza para cumplir largas travesías a pie o a caballo sin señal de agotamiento ni cansancio a pesar de la alimentación y la vestimenta precaria, tanto en las personas mayores como en los niños. A consecuencia de tales condiciones de vida se puede destacar por ese entonces un alto grado de caries dentales, anemia, bocio en primer, segundo y tercer grado, y sobre todo el raquitismo. Por otra parte el éxodo inevitable a los ingenios azucareros pareció ser causa de la adquisición de enfermedades y disminución de resistencia física.

Aspecto alimentario : La alimentación era muy monótona, escasa e insuficiente. Aparte del pequeño, casi nulo, consumo de leguminosas, los componentes comunes de la comida se limitaban al maíz y la papa en sus diferentes variedades. La carne se consumía muy en escasa cantidad. Casi no había faenamiento de ganado vacuno, todas las familias poseían sus rebaños, pero el numero de cabezas de cada uno no era muy grande y si los hubiesen dedicado a la alimentación diaria, se hubiera terminado por extinguirlos; sobre todo necesitaban de sus ovejas porque de éstas se sacaba la lana para tejer su ropa con la cual se vestían y los cueros que les servían de cama para dormir, por tal razón cuando se presentaba la pérdida de un cordero o cabra para ellos se tornaba muy lamentable porque significaba todo un sacrificio perdido;  de la misma manera el ganado vacuno proporcionaba el cuero del que cortaban los tientos para trenzar sus lazos, hacer sus ojotas, y las coyondas que les daban diferentes utilidades. 

No se consumía el pan, lo sustituía el mote (maíz hervido en ollas de barro hasta que se ablanda resulta comible), el mote pela (o pelado, a base de ceniza agregada a la olla donde hierve el maíz hasta un determinado tiempo) y el tostao. El menú de un día, tanto de un niño como de un adulto, consistía generalmente en un poco de tostao, ni siquiera mate, como desayuno, casi siempre al alba. Como almuerzo, un plato de maíz en forma de mote o de agua triste (caldo a base de aquel cereal y papas hervidas). Una o dos veces por semana, carne en general charqueada y preparada en guisos, mayormente de mote pela o de trigo pelado. También hacían un plato de origen indígena, picante, llamado Yuspichi; el jankacho (bollos armados con harina de maíz y sangre de vaca, que luego le hacían secar y guardarlos por mucho tiempo), también cocinaban el piri. Cenaban al atardecer una ración similar al almuerzo o bien una sopa de harina de maíz, molida en la pekana por ellos mismos, en pocos casos se empleaba el molino a piedra que funcionaba con la energía hidráulica. Este tipo de alimentación trajo aparejado las enfermedades anteriormente citadas, justamente por la insuficiencia de carne, deficiente cantidad de vitaminas y la falta total de calcio, por ser casi nulo el consumo de leche. Cocinaban en ollas de barro con leña o bien con excremento seco de vacas, burros y caballos.

Ahora bien tanto los niños concurrentes a la escuela como los que cuidaban los rebaños, afrontaban una situación aun más grave, pues casi siempre salían al alba de sus hogares y llevaban como única provisión, una chuspita (bolsa tejida con lana de oveja) con tostao, que les servia para todo el día; a eso le llamaban el gasto, por esa razón cuando los preguntaban qué comieron, ellos contestaban el gasto o bien a veces se escuchaba a decir por ahí: se nos terminó el gasto y no tuvimos que comer. No era raro llegar una tarde a una humilde casa y ver sus dos únicas habitaciones selladas con cruces negras, señal de que la dueña había fallecido hacia un tiempo atrás, donde en una de sus piezas que hacía las veces de cocina se encontraba en un costado un fogón extinguido y unas cuantas ollitas de barro, y ver yacer tirada en sus cueros una viejecita enferma sin tener ningún tipo de asistencia, porque el resto de sus familiares se fueron a los ingenios o bien no había nadie mas en la casa, de repente al caer la tarde poderse ver llegar un niño de ocho años regresando de la escuela o de cuidar el rebaño, para luego irse a dormir y no poder probar ningunos ni un bocado, porque sus ollas permanecieron vacías durante el día.

Aspecto Educacional : Por las grandes distancias que les separan entre sí y de los centros importantes de población, las escuelas se encontraban muy aisladas, como verdaderos islotes donde los maestros, abnegados, vivían en dura soledad. En esa forma era casi imposible para ellos el intercambio de ideas, el estimulo mutuo y la influencia integral en el ambiente. A la época del estudio, los maestros de la zona eran, en buena parte, provenientes del litoral y de la región cuyana. La obra educacional en Santa Victoria Oeste no parecía rendir hasta entonces muchos frutos. Solo fueron llevados a ella únicamente por el interés de aprender a firmar y hacer las cuentas elementales.

Formas de Recreación: no había recreaciones sociales ni deportivas de carácter estable. Entre las pocas fiestas que se celebraban podemos citar  las patronales religiosas y el carnaval. Navidad y año nuevo pasaban por desapercibidos, solamente en algunos hogares preparaban una comida diferente por esos dos días en sentido de que era navidad o año nuevo. Ese pauperismo en la sociabilidad y vida de relación, dio por resultado con frecuencia la formación de amistades al margen de la moral, de tal manera que la educación social del campesino era factor importante para elevar el nivel moral de la vida. Las expresiones comunes del folklore popular fueron casi ignoradas, solo se bailaba una forma de carnavalito, sin mayores matices ni variantes y con una música muy autóctona, rara vez se festejaban los cumpleaños. En cuanto al uso de los instrumentos musicales, lo hacían con un curioso sentido de acomodación a las diversas épocas del año. Generalmente tocaban el erque desde todos los santos hasta carnaval, el violín para la pascua, la caña desde la pascua hasta San Santiago, la quena desde Santiago hasta todos los santos. Esta costumbre representaba para ellos casi como una ley y la practicaban con gran respeto. Tales acontecimientos comenzaban en horas de la mañana y terminaban al atardecer, para luego todos los invitados retirarse a sus casas debido a la carencia de material necesario para tener luz durante la noche. Con respecto a las bebidas predominaba mucho la chicha, muy poco aparecían las bebidas con alto índice de alcohol.

Instituciones políticas, sociales y culturales: Funcionaba entonces la escuela Nacional Nº 85, existía una pequeña biblioteca del pueblo con tan solo 80 volúmenes, su movimiento era nulo, debido a su inadecuación con respecto a la mentalidad de la gente, en el lugar de la municipalidad funcionaba una sala de enfermería sin internación. Además de la escuela podemos apreciar las instituciones de esa época en el croquis que se encuentra en la sección HISTORIA a mitad de página.

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Condiciones de Vida: Desde muy pequeño los niños estuvieron en contacto con la vida dura de los mayores. Debían acostumbrarse a hacer frente a las inclemencias del tiempo, a vencer el miedo, a enfrentar la soledad en los largos pastoreos de ovejas en las estancias y el cuidado del ganado vacuno. A ello se sumaba el hecho de que los padres fueron poco efusivos y tenían escasas manifestaciones de cariño, me acuerdo que los abuelos no soportaban un minuto ver a los chicos en algún juego, siempre había que estar realizando alguna actividad de tipo productiva o que brinde un beneficio. Al criarse desprotegidos de todo afecto, los niños se tornaban tristes y sin iniciativa propia. No sabían jugar. En las escuelas durante el recreo los muchachitos permanecían apoyados en la pared y las niñitas mirándose unas a las otras. Por supuesto que éstos nunca habían jugado con muñecas ni camiones, sus juguetes eran piedras, palos, tierra y barro. De pronto me pongo a pensar y me acuerdo repentinamente de uno de los poemas escritos por el maestro FORTUNATO RAMOS, el cual lleva por título " Yo jamás fui niño" , y lo expresa de la siguiente manera:

Mi sonrisa es seca y mi rostro es serio,
mis espaldas anchas, mis músculos duros
mis manos partidas por el crudo frío
sólo ocho años tengo, pero no soy niño.

Detrás mis ovejas ando por el cerro
y cargau mi leña bajo hasta mi puesto
a soplar el fuego, a mismiar mi soga,
y no tengo tiempo para ser un niño.

Los años caminan y todo es lo mismo,
moti, sal con lechi son mis caramelos,
mi juguete un chivo o el perro ovejero,
poco tiempo tengo, pero no soy un niño.

Mi avión de juguete es un cuervo viejo,
mi camión un burro de trotar muy lento,
mi amigo, es el zorro que roba mis cabras
y es todo mi consuelo de poder ser niño.

Mi rostro es de viejo y mi andar de agüelo,
mis callos partidos por piedras del cerro,
mi poncho rotoso por el fuerte viento,
todo eso me dice, que no soy un niño.

¡¡¡Y no hay reyes magos,
no hay Día del niño,
jamás tuve suerte
de poder ser niño!!!.-

Fortunato Ramos


Aspecto religioso, supersticiones:
era un pueblo naturalmente religioso, católico en su totalidad. En todos los caseríos de la región había una capilla o una habitación destinada al culto. Pero, a la vez, la escasa cultura religiosa, originada por la falta de sacerdote permanente, y la herencia de costumbres ancestrales que todavía se entremezclan con los ritos y tradiciones cristianas, contribuían a que se mantengan algunas supersticiones. Tenían arraigado afecto por sus santos patronos. Fue prácticamente motivo de la fiesta principal que hoy en el día se sigue practicando, guardaban un profundo respeto y aprecio por la persona del sacerdote, no obstante verlo tan pocas veces. Todas las manifestaciones de la vida estuvieron como impregnadas de sentido religioso. Así por ejemplo, antes de sembrar bendecían la tierra; en las construcciones recién hechas, antes de techar se realizaba la ronda de la chicha, llenaban una olla con esta bebida y colgaban un huevo de uno de los tirantes, hacían blanco y el que acertaba se llevaba la olla, pero antes debía rociar la casa y echar un poco en el suelo para la pachamama. Otra costumbre muy notable fue la de las apachetas, (consiste en un montoncito de piedras) que personificaba la pachamama, como la madre tierra.

Decían que las enfermedades tenían su origen en las peñas, en las vertientes, en el viento y en los pozos. Así, designaban los males por tentaduras, cuando eran de origen anímico y pilladuras cuando se trataba de males del cuerpo. La asistencia medica nula, unida a la superstición, originó un acentuado curanderismo. Utilizaban yuyos y alumbre, comúnmente, para sus curaciones. El alumbre servia para averiguar el origen de las enfermedades. Frotaban el cuerpo del enfermo con un trozo y luego lo arrojaban al fuego, al fundirse tomaba diversas formas, por las que interpretaban dicho origen.

Medios de transporte: al no existir caminos carreteros que comunicaba con La Quiaca (Jujuy), ni ningún otro sitio, la gente se veía obligada a trasladarse caminando o en mulas hasta la localidad de Yavi (Jujuy), sobre todo cuando tenían que viajar a la Zafra. Partían en la mañana generalmente al alba, aproximadamente a las 4:00 AM con todo su cargamento en burros y mulas o caballos, llevando consigo la suficiente provisión y todo lo necesario para el viaje, como ser el mote, el tostao, los tamales de charqui, el pito (harina cocida de maíz) para prepararse un chilcan o una ullpada en cualquier momento, etc. Al atardecer se llegaba a Lizoite, donde se buscaba un lugar para dormir y continuar al día siguiente, donde en algunos casos no era posible llegar hasta Yavi, después de un largo día de viaje por las montañas, con los caballos y burros ya cansados se procedía a descargar los animales y ponerles mánia (especie de traba hecha con soga) o atarles a alguna planta para que éstos no se retiren muy lejos del lugar, y se acostaban a dormir en el campo utilizando el equipaje para armar las camas. Una vez llegado a la Quiaca o a Yavi la persona que no estaba viajando al ingenio regresaba por el mismo trayecto y de la misma forma, o bien después de cumplir con sus propósitos regresaban a casa con la mercadería, suficiente hasta llegar a destino.

Vestimenta : Usaban ropa tejida con lana de oveja (lo que se conocía como tela barracán o corte), y obtenían sus ponchos, sombreros, pantalones, mantas, polleras, costales, pullos, etc.; con respecto al calzado utilizaban ojotas hechas con tiras de cuero de las vacas con planta de palo, en algunos casos la planta del calzado era del mismo cuero, por lo que resultaba muy inadecuado en días de lluvia, razón por la que se veían obligados a quitarselas y caminar descalzo, hasta que  posteriormente la aparición de la goma favoreció mucho en este aspecto.
 
La relación con Bolivia: Como es sabido, desde inmemorables tiempo atrás la cultura nunca tuvo sus limites, es así que la etnia de la región del Noroeste argentino se manifestaba desde el Sur de Bolivia hasta Iruya, por tal razón Santa Victoria estuvo estrechamente ligada a las costumbres tarijeñas. Me contaba don Roberto Lenes que, durante su permanencia al trabajar como maestro en Pucará, las coplas que se entonaban en éstas zonas en diferentes épocas, con el tiempo a las mismas las volvía a escuchar nuevamente en Tarija, como así también el mismo pudo observar la vestimenta y demás aspectos similares. Éste era el lugar hacia donde la gente mayormente viajaba en vez de trasladarse a la Quiaca en búsqueda de productos no encontrados en el pueblo o por razones de precios. Otro de los aspectos a tener en cuenta es el trueque que se practicaba en la zona desde mucho antes, donde en reiteradas ocasiones durante el año llegaban desde Sococha y Salitre numerosos cargamentos con diversos productos (como ser: la kollpa, la sal, el jabón, ojotas, manzanas, uvas, y peras secas, entre otros) los cuales intercambiaban con otros que se producían en la región (maíz, ocas, papas, y otros que predominaban), de la misma manera para Pucará, Mecoyita y Santa Cruz.
También es importante destacar que la música por aquellos años tampoco tenía límites, hasta el día de hoy se continua escuchando la radio AM de Tarija a pesar de la implementación de una FM en el pueblo cuya transmisión es captada solo en determinados sectores y las emisoras argentinas, las cuales se las puede escuchar en horas de la noche. Hasta hace pocos años atrás, la mayoría de las familias del pueblo disponían de un disco o cassette con la grabación perteneciente a este grupo musical tarijeño que estamos escuchando y cuyos rostros tenemos a la derecha, con un estilo tan particular que seguramente solía conmover a gran parte de la población de aquel entonces.
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Permítanme los familiares, de éstos seres tan queridos, disculparme por el error de mostrar estas imágenes sin haber solicitado autorización previa, y hablar de quienes indudablemente permanecerán en la memoria por muchísimos años.